|
Autor: Domingo Faustino Sarmiento
“De las Obras Completas de Sarmiento se han extraído, con motivo del cincuentenario de su muerte, varios libros de artículos en torno de un mismo tema o de una misma época. (...) El extraordinario autor de Facundo era, ante todo, un estupendo biógrafo en el sentido moderno de esta palabra, pues gustaba, según su propia confesión, contar las vidas más notables de sus contemporáneos en su aspecto humano. Por eso resulta verdaderamente extraño que a nadie se le ocurriese reunir hasta ahora, en un solo volumen, todas las páginas que Sarmiento dedicara, en distintas circunstancias, al general San Martín. ¿Acaso su primer artículo en la prensa chilena no trataba precisamente de la batalla de Chacabuco? La importancia de este ensayo y del que le siguió a las pocas semanas sobre la derrota de Cancha Rayada y la victoria final de Maipú, no dejó de recordársela a la nueva generación de su tiempo, el mismo autor, en su gloriosa vejez. Esta evocación constituye a nuestro juicio el mejor prólogo que puede ponerse al conjunto de sus páginas sobre San Martín.”
Enrique Espinoza, del "Prólogo" (1939)
“... No lejos de la margen del Sena, vive olvidado don José de San Martín, el primero y el más noble de los emigrados... Me recibió el buen viejo sin aquella reserva que pone de ordinario para con los americanos, en sus palabras, cuando se trata de América. Hay en el corazón de este hombre una llaga profunda que oculta a las miradas extrañas... Ha esperado sin murmurar cerca de 30 años la justicia de aquella posteridad a quien apelaba en sus últimos momentos de vida política... He pasado con él momentos sublimes que quedarán grabados en el espíritu. Solos, un día entero, tocándole con maña ciertas cuerdas, reminiscencias suscitadas a la ventura, un retrato de Bolívar que veía por acaso; entonces, animándose la conversación, lo he visto transfigurarse”
Domingo F. Sarmiento
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en la aldea de San Juan de la Frontera, San Juan. Su madre fue doña Paula Albarracín, y su padre, José Clemente Sarmiento, era un ardiente patriota; sirvió en el ejército de Los Andes, a las órdenes de San Martín. Cursa la instrucción primaria en la Escuela de la Patria de su ciudad natal. A los 15 años, acompañando a su tío don José de Oro, funda en San Francisco del Monte (San Luis), la primer escuela entre las centenares que le deben su nacimiento. Allí concibe la idea de regenerar a la patria por la ilustración pública, idea que es como el eje y la fuerza motriz de toda su vida. Las circunstancias le obligan a tomar partido en la política y se decide por el unitarismo. En 1831 Sarmiento emigra a Chile, donde fue maestro de escuela y mayordomo en las minas de Copiapó. En 1836 regresa a San Juan. Allí funda una sociedad dramática y luego, en 1838, junto con varios jóvenes ilustrados, La Sociedad Literaria, filial de la Asociación de Mayo. Funda un colegio de mujeres, el de Santa Rosa, y su primer periódico: El Zonda (1839). Exiliado nuevamente en Chile, colabora en distintos periódicos, dirige la primera escuela normal de Sudamérica (1842). Durante tres años (1842-1845) dirige El Progreso. Aparte de numerosos artículos periodísticos edita Mi Defensa (1843) y su obra capital, Facundo (1845). Desde 1845 a 1848 viaja por Europa y los Estados Unidos, mandado por el gobierno de Chile a estudiar la organización de la enseñanza primaria. De regreso a en Chile publica los Viajes por Europa, África y América y Educación Popular, Argirópolis y Recuerdos de Provincia. A su regreso a Buenos Aires redacta El Nacional, es electo concejal, designado director de Escuelas (1856-1862) y ocupa durante tres períodos el cargo de senador (1857, 1860 y 1861). Es designado gobernador de su provincia (1862-1864). Sin contar con partido propio es elegido Presidente de la Nación (1868-1874). En 1879 desempeña efímeramente la cartera del Interior. Dirige la instrucción primaria en la Provincia de Buenos Aires (1875-1879) y en el orden nacional (1881). Publica Conflicto y armonías de las razas de América y Vida de Dominguito El Censor, su postrera empresa, lo colocó entre los iniciadores de la más adelantada época del periodismo argentino. Resentido en su salud parte al Paraguay. El 11 de septiembre de 1888 fallece en Asunción Ante su tumba, Carlos Pellegrini sintetizó el juicio general: “Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América”.
ISBN: 978-950-620-254-5 - Formato: 16 x 22 cm. - Encuadernación rústica - 160 Págs. - PVP.: $ 42,00-.
Editorial Claridad <info@dlprensacultural.com.ar>
|